Un emoticono, un correo electrónico, el mensaje de voz que envió esta mañana, la fotografía de las últimas vacaciones, su historial de búsquedas en la web, la información que busca en la inteligencia artificial (IA) y otras cosas más complejas, como las transacciones bancarias, pasan por los centros de datos. Estas infraestructuras, compuestas por muchísimos ordenadores —desde aquellos con una centena hasta otros con hasta 5.000 máquinas—, se expanden por el territorio nacional. En España, actualmente, no se sabe a ciencia cierta cuántos existen. Spain DC, la asociación que reúne al sector, los cifra en torno a la centena, concentrados principalmente en Madrid, Barcelona y Zaragoza. Algunas otras consultoras hablan de más de 140.
Potencial aragonés
La gran sorpresa es Aragón, que se está convirtiendo en un gigante europeo de la hiperescala. Microsoft y Amazon tienen planes de inversión en esta región de miles de millones de euros para los próximos 15 años, aunque, curiosamente, ahora mismo es la zona con el menor margen eléctrico, apenas un 6%. Por último, como los grandes nodos están saturados, la inversión se está trasladando a otras autonomías, como Extremadura, Cantabria o Castilla-La Mancha. Allí se buscan los terrenos y la energía que ya no hay en las grandes ciudades, con proyectos gigantes de Merlin o Solaria que aún están dando sus primeros pasos. “Esa saturación no se debe exclusivamente a los centros de datos, dado que su consumo ronda el 2%”, resalta Begoña Villacís, directora de Spain DC. “Pone de manifiesto la necesidad de invertir en infraestructuras, igual que España pasó de ser un país de carreteras convencionales a uno de autopistas”.